El tren y la casa

Un día de septiembre de 98 de la era Juche (2009) el Dirigente Kim Jong Il expresó a los funcionarios su pretensión de volver a visitar la Central Hidroeléctrica de Huichon que estaba en plena construcción.

Los funcionarios le rogaron que lo desistiera y descansara siquiera un poco, porque él venía continuando el camino de apretada dirección sobre el terreno, sin ningún descanso desde el día en que exhortó a todo el pueblo a librar la Batalla de 150 días encaminada a preparar el trampolín de la construcción de una potencia socialista.

-Cada vez que emprendo un viaje de dirección sobre el terreno, -insistió el interlocutor- siempre lo hago con el corazón aligerado, aunque ese camino es difícil, porque pienso que en las unidades del Ejército Popular están mis soldados y, en las fábricas y las granjas, mi querido pueblo. El campo de construcción de la Central Hidroeléctrica de Huichon no es una excepción. Tengo a mucha honra llevar el camino lejano y abrupto en busca de los soldados y el pueblo.

Sin embargo, otro funcionario le pidió que prestara la atención a su salud sin hacer un viaje excesivo.

Entonces el Dirigente contestó: Sea por la sencilla razón de que ya estoy acostumbrado a vivir en el vagón de tren, me parece que estoy en casa si tomo el tren y, al contrario, en fonda si entro en la casa.