Informe de la Asociación de Estudio de Políticas Internacionales (III)

Influencias negativas de ejercicios militares conjuntos EE.UU.-Sur de Corea sobre los países circunvecinos

El carácter peligroso de los ejercicios militares conjuntos EE.UU.-Sur de Corea reside también en que perjudican seriamente el desarrollo normal y la seguridad de los países vecinos de la RPDC y traen el nubarrón de la nueva Guerra Fría.

Ya es consabido que esas maniobras demenciales forman parte del cumplimiento de la estrategia de hegemonía de EE.UU. para doblegar militarmente no sólo a la RPDC sino también a China y Rusia.

Ese país trata de establecer un cerco multilateral sobre China, que logra un crecimiento vertiginoso, y Rusia, que acelera la construcción de un Estado poderoso, tras definirlas como «desafío» y «amenaza» para el cumplimiento de dicha estrategia.

Como parte de tal proyecto, quiere ampliar el papel de la alianza con el Sur de Corea desde la amenaza y chantaje militares contra la RPDC hacia el cumplimiento del objetivo militar de doblegar a China y Rusia en la región del Nordeste Asiático.

La siniestra ambición de EE.UU. consiste en fabricar en la región de Asia-Pacífico la «OTAN de versión asiática» bajo el cartel de «fortalecimiento de la alianza» apoyándose en los bloques económicos y militares bajo su liderazgo tales como «QUAD» y «AUKUS» y en realizar regularmente los ejercicios militares bilaterales y multilaterales con el Sur de Corea, Japón y Australia, de manera que se completara el cerco transpacífico sobre China y Rusia.

Esto insinúa que EE.UU. quiere desplegar los ejercicios militares conjuntos de gran tamaño, cuestionando la «amenaza» nuclear y de misiles de la RPDC y, tomándola por pretexto, emplazar adicionalmente en suelo surcoreano el THAAD e introducir en la zona periférica los misiles de alcance mediano.

Tiene que ver con eso también la tendencia a negar la llamada «política de 3 puntos de la no asistencia» sobre el problema de THAAD que muestran las autoridades títeres surcoreanas que, últimamente, frecuentan los ejercicios militares terrestres, navales y aéreos con EE.UU.

No pasa de ser un cartel para mantener su posición hegemónica en Asia-Pacífico y asediar y reprimir a China y Rusia ese «rumor de amenaza proveniente del Norte de Corea» con que EE.UU. justifica sus maniobras militares conjuntas.

Si se amplían la dimensión y la frecuencia de los ejercicios militares EE.UU.-Sur de Corea, este se convertirá en la cabeza de puente para el cumplimiento de la estrategia norteamericana sobre China y Rusia.

El estallido de guerra en la Península Coreana, en una posición muy importante en lo geopolítico, donde están enmarañados los intereses de las potencias, se extenderá fácilmente a una guerra mundial y la termonuclear nunca vista antes en el mundo, lo cual producirá consecuencias catastróficas para la paz y seguridad de ese procurrente, la región del Nordeste Asiático y el resto del mundo.

En vista de tal perspectiva de la situación, el disuasivo de guerra de la RPDC constituye el medio único y más confiable para defender la paz y estabilidad de la Península Coreana y la región, previniendo la guerra