Informe de la Asociación de Estudio de Políticas Internacionales (I)

La Asociación de Estudio de Políticas Internacionales publicó el día 4 el informe de investigación intitulado «Los ejercicios militares conjuntos EE.UU.-Sur de Corea son un cáncer que vulnera la paz y estabilidad de la Península Coreana y la región«.

El texto íntegro del informe sigue:

Debido a la invariable política hostil anti-RPDC de EE.UU. y su creciente amenaza militar, se cierne permanentemente en la Península Coreana el nubarrón de guerra nuclear.

En cada página de la historia de confrontación RPDC-EE.UU., que perdura siglo tras siglo y de generación en generación, están registradas claramente la naturaleza agresiva del segundo y sus tentativas de aplastar a la primera.

Pero, EE.UU. recurre ahora a los actos hostiles y amenaza y chantaje nucleares sin precedentes en su dimensión, naturaleza y métodos.

EE.UU. definió como medio principal de su política sobre la RPDC suprimir la idea y el régimen de ésta con el uso de la fuerza y renueva sin cesar los planes de guerra nuclear contra ella. Y lleva la situación de la Península Coreana al umbral de guerra ejercitándolos y perfeccionándolos a través de diversos entrenamientos militares conjuntos.

En reiteradas ocasiones, hemos advertido que los simulacros militares, que libra EE.UU. junto con los títeres surcoreanos, son una muestra coherente de la política hostil anti-RPDC y una seria amenaza para la paz y estabilidad de la Península Coreana y la región.

Sin embargo, EE.UU. desarrolla efectivamente este año esa maniobra en una esfera y dimensión mucho más grandes que las anteriores cometiendo así abiertamente los actos hostiles anti-RPDC

La Asociación de Estudio de Políticas Internacionales de la RPDC publica este informe de investigación para aclarar la gravedad y peligrosidad de los ejercicios militares conjuntos EE.UU.-Sudcorea y dar a conocer una vez más a los nacionales y extranjeros quién es el provocador y destructor de la paz que causa el círculo vicioso de agravación de la tención y el peligro real de guerra nuclear.

Ejercicio de la guerra de agresión más duradero del globo terráqueo

No hay en ninguna otra parte del mundo un simulacro militar conjunto tan largo como el que se escenifica en la Península Coreana.

El demencial ejercicio militar EE.UU.-Sudcorea, sin precedentes, tiene lugar sin interrupción durante casi 70 años desde la concertación del Acuerdo de Armisticio de Corea.

EE.UU. dio inicio al entrenamiento de ese tipo con el título «Focus Lens» en 1954, año siguiente de la firma del citado acuerdo.

Desde el año 1976, se llevó a cabo con el nombre Ulji Focus Lens y a partir de 2008, a título de Ulji Freedom Guardian ampliando gradualmente su esfera y dimensión. Este año, fue cambiado su título por el Ulji Freedom Shield.

El otro Focus Retina iniciado en 1969, continuó hasta 1993 con diferentes denominaciones como Freedom Bolt (1971) y Team Spirit (1976).

Después del fin de la Guerra Fría, EE.UU. redujo la dimensión y esfera de los simulacros en otras regiones del mundo, pero ha desarrollado en la Península Coreana un entrenamiento de guerra nuclear con el carácter belicista y agresivo más fuerte que el tiempo de Guerra Fría.

Cuando el Team Spirit se hizo objeto de fuerte condena y protesta dentro y fuera del país, anunció su cese en 1993 y, a partir del año siguiente, lo desarrolló de manera más peligrosa, cambiando solo su nombre por RSOI.

Desde el año 2000, EE.UU. incrementó sistemáticamente el entrenamiento bélico contra la RPDC y el número de los ejercicios conjuntos con títeres surcoreanos desarrollados el año 2001 llega al doble de la cifra del año anterior, al citar solo lo publicado oficialmente.

Desde 2002, libró el RSOI y Foal Eagle fusionándolos en un entrenamiento y a partir de 2008, amplió de manera escalonada esos simulacros con el nombre Key Resolve y Foal Eagle.

Además, ejecutó en un ambiente de combate real los ejercicios militares para la agresión a la RPDC en la tierra, el cielo y el mar, desplegando uno tras otro junto con el ejército títere surcoreano, los entrenamientos militares de diferentes tipos, inclusive los combinados de combate aéreo Max Thunder, el antisubmarino, etc.

Desde 1954 hasta 2013, se han desarrollado en más de 18 mil ocasiones los ejercicios militares de diversos tipos EE.UU.-Sudcorea, además de los que no se dieron a la publicidad.

Cuando desarrollaba Ulji Freedom Guardian en 2016, EE.UU. movilizó todos los medios estratégicos nucleares como bombarderos B-1B, B-52H y B-2A, el submarino nuclear de clase Ohio y la flotilla de ataque de portaaviones nuclear.

En 2017, movilizó la escuadrilla de bombarderos estratégicos nucleares, desplegados en la base aérea Anderson de la isla Guam, para el ejercicio de ataque nuclear contra los blancos estratégicos de la RPDC. Y ejecutó Key Revolve y Foal Eagle movilizando las propiedades estratégicas nucleares y hasta las tropas especiales, que bastarían para cumplir una guerra entera, tales como cientos de miles de efectivos, la flotilla de portaaviones nuclear Carl Vinson, el bombardero estratégico B-1B, los submarinos nucleares Colombus y Michigan y el cazabombardero tipo Stealth F-35B.

En noviembre del mismo año, despachó a la vez los portaaviones nucleares Theodore Roosevelt, Nimitz y Ronald Reagan hacia el Mar Este de Corea para el simulacro marítimo combinado con la marina de guerra del ejército títere surcoreano. Y en diciembre, movilizó más de 230 aviones de combate y más de 12 mil uniformados gringos para el entrenamiento aéreo combinado con los títeres surcoreanos Vigilant Ace.

Los entrenamientos EE.UU.-Sudcorea no han parado tampoco en los últimos años, cuando se había creado el ambiente de mejoramiento de relaciones y distensión en la Península Coreana.

En violación flagrante de la promesa de suspender el entrenamiento militar conjunto, EE.UU. ejecutó sin titubeo Max Thunder en el año 2018, cuando se adoptaron la Declaración Conjunta RPDC-EE.UU. y la Declaración de Phanmunjom. Y en el año siguiente, orquestaron uno tras otro más de 100 simulacros conjuntos, inclusive el entrenamiento militar conjunto «Tongmaeng (Alianza) 19-1» (marzo), el de operaciones especiales entre los marines norteamericanos y surcoreanos y los comandos (marzo), el de infiltración en las instalaciones nucleares de la RPDC (junio), el de submarinos Silent Shark (julio) y los ejercicios combinados del puesto de mando (agosto).

Para colmo, también en los años 2020 y 2021, cuando todo el mundo sufría la peor crisis pandémica, desplegó el entrenamiento militar conjunto desoyendo las protestas y condenas unánimes de los nacionales y extranjeros.

Este año, volvió a escenificar en abril pasado los ejercicios combinados de puesto de mando y se tornaron más febriles que nunca los simulacros militares con el Sur de Corea tan pronto como se cambiara el «poder» en suelo surcoreano.

Durante su visita al Sur de Corea en mayo pasado, el gobernante norteamericano discutió primero el asunto de ofrecer el disuasivo nuclear ampliado a los títeres surcoreanos y ampliar la dimensión y esfera de los ejercicios militares.

El consenso relámpago sobre el tema debatido evidencia cuán obstinado está EE.UU. en los entrenamientos militares conjuntos contra la RPDC.

A citar sólo los simulacros conjuntos vistos desde mayo hasta julio de este año, EE.UU. libró el entrenamiento aéreo (durante dos semanas desde el 9 de mayo), el de traslado nocturno para la asistencia médica (del 11 al 12 de mayo), el naval en que participaron el portaaviones nuclear Ronald Reagan y el crucero de misil teledirigido en las zonas marítimas cercanas a Okinawa (del 2 al 4 de junio), el aéreo en que se movilizaron 4 cazas tipo F-16 de las fuerzas aéreas norteamericanas ocupantes del suelo surcoreano y 16 cazas F-35A, F-15K y KF-16 de las fuerzas aéreas surcoreanas en el cielo del Mar Oeste de Corea (7 de junio) y el de operaciones especiales desarrollado en el estado de California con la participación de más de 5 mil comandos norteamericanos y 100 efectivos de la comandancia de operaciones especiales de las fuerzas terrestres del ejército títere surcoreano (del 14 de junio al 9 de julio).

Es muy inusual que los simulacros EE.UU.-Sudcorea se libraran tan frenéticamente como ahora en la tierra, el cielo y el mar en menos de dos meses apenas.

Inmediatamente después de finalizada la visita del mandatario norteamericano al Sur de Corea, el portaaviones nuclear y otras propiedades estratégicas llegaron en avalancha a la Península Coreana y su contorno y desarrollan fanáticamente los ejercicios militares junto con el ejército títere surcoreano. Esta realidad comprueba que la posibilidad de la guerra nuclear en la Península Coreana no es el modo futuro sino el presente.

Todos los hechos dejan conocer claramente que los simulacros conjuntos EE.UU.-Sudcorea son los ensayos de guerra más brutales del globo terráqueo, tanto en su agresividad y peligrosidad como en su duración.