El gran mito de la victoria en la guerra

Han pasado casi 70 años desde que nuestro pueblo y el heroico Ejército Popular de Corea (EPC), bajo la destacada dirección del gran Líder camarada Kim Il Sung, derrotaron a los imperialistas norteamericanos que se jactaban de la “supremacía” en el mundo hablando ruidosamente sobre su superioridad numérica y tecnológica en la Guerra de Liberación de la Patria.

El 25 de junio de 1950, los imperialistas norteamericanos provocaron la guerra con el objetivo de aplastar en la cuna a nuestra República que solo tenía 2 años de historia y transformar a nuestro país en la base avanzada para la hegemonía mundial.

Los imperialistas norteamericanos introdujeron enormes cantidades de fuerzas agresoras al frente de Corea, como un tercio de su fuerza terrestre, un quinto de la fuerza aérea, la mayoría de la flota del Pacífico, las fuerzas armadas de 15 países seguidores, el ejército títere de Corea del Sur y los militaristas japoneses.

Pero en la Guerra de Corea, que concentró la atención de todo el mundo, el mito de la “invencibilidad” de los imperialistas norteamericanos fue despedazado y fueron creados uno tras el otro los milagros militares que asombraron al mundo.

Bajo el destacado liderazgo del gran Líder camarada Kim Il Sung, un estratega militar genial y un invencible comandante de acero, nuestros valientes soldados del Ejército Popular respondieron con un contraataque inmediato y 3 días después del inicio de la guerra, liberaron a Seúl, baluarte de los enemigos.

El heroico Ejército Popular de Corea desplegó activamente los métodos de combate jucheanos presentados por el gran camarada Kim Il Sung, como el ataque continuo, combate de aniquilamiento por asedio, combate nocturno, asaltos, movimiento de los grupos de cazadores de aviones, movimiento de los grupos de cazadores de tanques, e infligió una derrota amarga a los invasores.

El pueblo de la retaguardia también contribuyó a la victoria de la guerra con la producción de armas y municiones, aumento de producción de alimentos y el transporte aún en medio de los bombardeos violentos de los enemigos, con el sentimiento de que estaban luchando juntos con los valientes soldados del EPC en el frente.

Nuestro ejército y pueblo que estaban cargados con la teoría de dar prioridad a la idea que plantea que el fusil cargado de idea es capaz de vencer con toda seguridad a la bomba atómica, el poder de la unidad monolítica, coraje y audacia sin par aplastaron la soberbia insolente de los imperialistas norteamericanos en la guerra de 3 años y recibieron la primera acta de capitulación en la historia de EE.UU. y lograron la victoria del 27 de julio.

Con respecto a las derrotas que sufrieron en la Guerra de Corea, los generales derrotados de EE.UU. confesaron como sigue.

Desde la fundación del país, no hubo un momento en el cual el prestigio de EE.UU. cayó al suelo como ahora.” “Hablo francamente, la Guerra de Corea es una gran tragedia militar y fue una guerra errónea realizada en el lugar y tiempo mal escogidos con el adversario mal escogido también.” “Yo sentí un sentido de derrota. …una guerra sin victoria, esto es un término que no existe en la historia de EE.UU.”

La original idea militar, métodos de combate jucheanos y estrategias y tácticas diestras presentados por el gran camarada Kim Il Sung fueron los factores decisivos que posibilitaron derrotar a los enemigos que se jactaban de su superioridad numérica y tecnológica y lograr la victoria.

El milagro del 27 de julio fue una gran victoria sin precedentes en la historia que nuestra República recién fundada logró en la confrontación antiimperialista y antiyanqui bajo la sabia dirección del gran camarada Kim Il Sung.

Hoy día nuestro ejército está demostrando su poderío como el invencible ejército dotado de la invencible estrategia y táctica Kim Il SungKim Jong Il, un método de ataque audaz y una capacidad perfeccionada para el combate real y está salvaguardando fidedignamente la paz y seguridad de la Península Coreana y del mundo.

Nuestras fuerzas revolucionarias que tienen en lo alto al camarada Kim Jong Un, un gran hombre sin par y extraordinario comandante destacado, como el comandante supremo de las fuerzas armadas de la República Popular Democrática de Corea heredarán continuamente el mito de la victoria en la guerra de la década de 1950.