Histórico discurso radial

Cuando estalló la Guerra de Liberación de Corea (junio de 1950-julio de 1953), el Presidente Kim Il Sung pronunció un histórico discurso radial que exhortó a todo el pueblo y ejército a derrotar a los enemigos.

Era la avanzada noche del 25 de junio de 39 de la era Juche (1950).

El Presidente llamó a un funcionario del Consejo de Ministros y le propuso hacer a las diez de la mañana del día siguiente un discurso radial dedicado a todo el pueblo coreano con respecto a la sorpresiva agresión armada del imperialismo yanqui y la camarilla títere de Syngman Rhee contra la parte Norte de Corea y le dio la tarea correspondiente.

El 26 de junio, el Presidente pronunció un histórico discurso radial bajo el título de “Todas las fuerzas para la victoria en la guerra”, cuando afirmó: El Gobierno de la RPD de Corea, habiendo discutido la situación creada, ordenó a nuestro Ejército Popular que empezara un decisivo contraataque y barriera las fuerzas armadas del enemigo. Todo el pueblo coreano, si no quiere ser de nuevo esclavo de los imperialistas extranjeros, debe alzarse en una lucha de salvación nacional para derrocar el “poder” vendepatria de Syngman Rhee y sus fuerzas armadas.

Instigados por su discurso, no solo los militares, sino obreros, campesinos, intelectuales, ancianos, mujeres y niños se levantaron resueltamente en la resistencia para defender a toda costa la tierra patria y su vida feliz.

El periódico “Rodong Sinmun” insertó un artículo titulado “740 mil jóvenes se ofrecen a salir al frente” que escribe: “Los jóvenes de la parte Norte con el fervoroso patriotismo siguen solicitando su alistamiento en el ejército. Su número ha superado 740 mil hasta finales de junio, entre ellos unas 230 mil muchachas.”

En acato al orden del Presidente de frustrar la invasión enemiga e iniciar el contraataque decisivo, las unidades del Ejército Popular avanzaron impetuosamente hacia el sur rechazado a los enemigos. Tres días después del estallido de la guerra flamearon la bandera de la República en el baluarte enemigo y lograron brillantes victorias en los combates durante un poco más de un mes.

El discurso radial del Presidente en el que palpitaban el indoblegable espíritu revolucionario, la férrea voluntad y el gran ímpetu de defender la dignidad y soberanía nacional infundió la fe en la victoria de la guerra al pueblo coreano.