Distribución de panfletos que invitan a la guerra.

Hace poco, Park Sang-hak y otros desertores norcoreanos lanzaron folletos contra Corea del Norte.

En abril, lanzaron más de un millón de panfletos mediante veinte grandes globos en la provincia de Gyeonggi para provocar una gran furia en toda la población de diversos círculos.

Los residentes de la provincia de Gyeonggi y de los alrededores de las zonas militarizadas están sumidos en la inquietud.

Sin embargo, el presidente surcoreano Yoon Suk-yeol, que en su día dijo que defendería la vida de la gente de forma responsable, alienta la distribución de folletos.

En realidad, el Ministerio de Unificación asume una actitud indiferente ante el reparto de los panfletos, clamando por la libertad de expresión. Las autoridades municipales de Pocheon devolvieron a los desertores norcoreanos el equipo para fabricar globos que les fue confiscado.

Esto demuestra que el régimen de Yoon está enfrascado en el enfrentamiento con sus compatriotas, sin tener en cuenta la vida de la gente.

El reparto de panfletos es un acto de guerra, ya que es una guerra psicológica que estimula el nervio de la otra parte.

Es de sentido común que la distribución de panfletos llevaría a un enfrentamiento militar, ya que las relaciones intercoreanas son frías.

Nadie puede afirmar que el conflicto armado intercoreano no conduzca a una guerra total.

La camarilla de Yoon está destinada a ser autodestructiva.