Con el ferviente afecto y amor al pueblo

En los días de mayo que transcurrieron en medio de la guerra profiláctica sin disparos contra el invisible virus maligno, el pueblo coreano volvió a experimentar profundamente el mundo del ardiente afecto y amor al pueblo y la abnegación del Secretario General.

Al enterarse de que el virus mortal que contagió a centenas de millones de habitantes, de los cuales a millones les privó la vida, se penetró en la RPDC, por lo que él mismo y sus familiares se enfrentaban a una crisis severa, las personas no sabían cómo expresar su confusión.

De veras resultó ser un estado de máxima emergencia.

A pesar de todo, el Secretario General convocó el 12 de mayo la octava reunión del Buró Político del VIII Período del Comité Central del Partido del Trabajo de Corea, ocasión en que hizo aprobar la resolución de pasar la labor profiláctica del Estado al sistema profiláctico de máxima emergencia. Al informarse de ello por medio de TV y el radio, el pueblo coreano se agitó por el gran impacto.

En el conclave, el Secretario General afirmó que el país superará sin falta los incidentes imprevistos y saldrá victorioso en el trabajo profiláctico de emergencia gracias a la fuerte capacidad organizativa de todo el partido, el gobierno y el pueblo y la elevada conciencia política y la alta autoconciencia de cada persona, cultivadas y fortalecidas en el curso de la prolongada lucha de profilaxis emergente, y presentó el principio y las tareas de mantener en la actual campaña profiláctica.

Frente a la catástrofe sanitaria sin precedente, él llamó a todo el partido y el pueblo a la resistencia de todo el pueblo contra virus maligno y le inspiró el ánimo de vida, insustituible por cualquier elixir.

Terminada la reunión, esa misma noche visitó la Comandancia Estatal de Profilaxis de Emergencia donde señaló: “Francamente dicho, no podrán tranquilizarse nuestros habitantes, tanto los viejos como los niños, mucho más los jóvenes padres que tienen el bebé. Estos temen más que se enfermaran no ellos mismos sino sus hijos. Por eso es importante darles a las personas la confianza de que pueden salir victoriosas sin falta en el combate contra la epidemia maligna.”

En la reunión consultiva del BP del CC del PTC que tuvo lugar el 15 de mayo, en el momento crítico en que se decidían la vida y seguridad del pueblo, debatió los problemas para ejecutar con mayor eficacia la política profiláctica y presentó el rumbo de lucha y las metas inmediatas, así como terminado el conclave, salió por la noche avanzada de la Sede del CC del PTC para visitar unas farmacias de la ciudad de Pyongyang.

Tan sorprendida por el encuentro inesperado con el mandatario y anegada en lágrimas, Kim Mi Gyong, dependienta de la Farmacia Mannyon le rogó con mucha ansiedad: “Mariscal, ¿Por qué puede usted venir aquí si nosotros acabamos de reponernos y este es el lugar muy concurrente por los familiares de los enfermos?

Pero, sin hacer caso de su disuasión, el visitante le preguntó cuáles medicinas se han suministrado después de la operación del sistema de profilaxis de máxima emergencia, si conserva los medicamentos según las normas, si abre puertas durante 24 horas, si consulta con los enfermos, cuáles antipiréticos y antibióticos hay, cuáles son las medicinas que se buscan mucho por los clientes y sus precios y tomó las medidas necesarias.

Una vez en la Farmacia Jangsaeng, se preocupó por la salud de la dependienta recién recuperada al oírle toser.

Mediante su visita a las farmacias todo el pueblo coreano vio la imagen de una gran madre deseosa de defender sin falta la vida y seguridad del pueblo a costa de todo su ser.

También vio el mundo noble de abnegación para el pueblo y servicio con total entrega del Secretario General quien, en buen día o momento alegre, llama a los ciudadanos comunes al patio del CC del PTC y los bendice y, en el día penoso o momento difícil, visita al pueblo para protegerlo de la muerte y catástrofe sin hacer caso de largo viaje y a riesgo de su propia vida.