Orgullo

“Aunque mi trabajo no es conocido, tengo un gran orgullo de cumplir mi misión asumida”, dijo Kim Ki Hul que trabaja desde hace casi 20 años en la estación retransmisora de TV del correo del distrito Jonchon de la provincia de Jagang.

Su tarea no es fácil como decir, porque la estación donde él trabaja está situada en una montaña apartada donde carece hasta de agua potable, y debe vigilar cables subiendo y bajando por laderas abruptas.

Viendo a su padre canoso que trabaja con honestidad, los hijos le sugieren que deje de trabajar, cuando él les dice: “Pienso que el hombre debe dejar en esta tierra algo digno de ser rememorado. No he hecho una cosa grande por el país, pero tengo una dignidad y orgullo ante vosotros por haber cumplido sinceramente con mi deber hasta ahora.”

Son palabras modestas que reflejan tal como es su pensamiento y su criterio sobre el orgullo de la vida y la felicidad.

Lo mismo pasa con Jo Yong Chun, quien trabaja desde hace 30 años en el taller de horno generador del Complejo de Fertilizantes de Hungnam.

Una vez ubicado en esta empresa, él tenía un ardiente deseo de ser innovador. Pero, pronto se quedó decepcionado, porque pensó que su trabajo era imperceptible a la vista.

Un día, se estropeó un equipo que él había reparado un mes atrás. Él no pudo levantar la cabeza por su negligencia en la reparación que se realizaba con frecuencia.

Al verlo, el jefe de su equipo de trabajo, que es veterano y calificado, le dijo que el orgullo del reparador no redunda en ramos de flores, sino en pleno funcionamiento de los equipos. Jo Yong Chun lo tomó como su máxima.

Hace unos años, el Estado le otorgó el Premio de Honor de Trabajador Ejemplar en reconocimiento de su abnegación.

En la RPDC las personas que dedican sinceros esfuerzos para la sociedad y el colectivo se estiman como innovador laboral y patriota benemérito socialista.