Los creadores de la política de EE.UU. deben apresurarse

Hwasong-14 Test 2-5Perry, ex secretario de Defensa de Estados Unidos expresó en una conferencia: Debemos ver a la RPDC tal como está y no a nuestro favor; se ha comprobado que fracasó nuestra política que suponía su caída desde hace decenas de años; es necesario realizar negociaciones para minimizar el peligro de sus armas nucleares capaces de atacar nuestro territorio nacional. Estas palabras llamaron la atención de la comunidad internacional pues se trataban de la negativa a la política norteamericana de hostilidad hacia la RPDC que viene aplicando por más de medio siglo y también el reconocimiento de las fuerzas nucleares disuasorias del país asiático.

Es sabido de todos que la RPDC hizo llegar a Estados Unidos un significativo “regalo” con motivo del Día de la Independencia: el lanzamiento de ensayo del cohete balístico intercontinental “Hwasong-14”. Un poco más de 20 días después lo repitió entregándole otro “regalo” más grande con motivo de su victoria en la guerra provocada por Estados Unidos, que había tenido que firmar el armisticio. El reciente cohete alcanzó una altura de 3724, 9 kilómetros y dio en el blanco prefijado a 998 kilómetros de distancia en aguas internacionales tras un vuelo de 47 minutos y 12 segundos.

La RPDC declara que es capaz de disparar su cohete balístico intercontinental cuándo y dónde quiera según su plan y que tiene a todo el territorio estadounidense dentro de su alcance de ataque. Prueba elocuente de que ese país, poseedor de las bombas atómicas y de hidrógeno y el cohete intercontinental, alcanzó un nivel superior en el poderío nacional y la posición estratégica.

Estados Unidos aplicó diferentes opciones políticas para hacer rendirse la RPDC, pero ninguna surtió efecto. Su creciente amenaza nuclear permitió que Corea optara por trazar y desarrollar con rapidez un proyecto de misiles y armas nucleares. Recurrió a la sanción y bloqueo para impedirle sobrevivir y progresar, algo tan absurdo como esperar que las aguas del mar se agoten. Sus constantes maniobras de guerra y extremada sanción y amenaza contra ese país lo han despertado y alertado dándole más razones para desarrollar las armas nucleares. Ya ha alcanzado, según palabras de especialistas en asuntos internacionales, el nivel de atacar el territorio principal de Estados Unidos. En fin de cuentas, fracasó la política estadounidense de hostilidad contra la RPDC. Si Estados Unidos no toma la alternativa de mejorar sus relaciones con ésta no le quedaría más que una guerra nuclear. Entonces, ¿está preparado para ese desastre?

Sería recomendable que los diseñadores de la política norteamericana aprecien con serenidad la realidad y piensen razonablemente. No hay duda de que su anacrónica política no logre la rendición de Corea sino ponga más al imperio en jaque. El reciente lanzamiento de prueba del cohete balístico intercontinental para confirmar su alcance máximo constituye un mensaje de advertencia para Estados Unidos que está perdiendo la razón. Le habrá dado una oportunidad para suponer las consecuencias catastróficas que sufriría si se atreviera a tocar a la RPDC.

La persistencia en la política de hostilidad pondrá su seguridad nacional en peligro y arrastrará su territorio al holocausto nuclear declarando así su derrota final.

Para evitar el día de luto, ¿qué deberían hacer los creadores de la política estadounidense?

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