Gran hombre

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El 16 de febrero del año corriente es la fecha del 75 aniversario de Kim Jong Il (1942-2011), eterno Líder de Corea.

Con motivo de esta fiesta lo recuerdan muchas personas del mundo.

Hombre incansable

Kim Jong Il trabajó sin descanso toda su vida pensando que si se repusiera de la fatiga acumulada se retardaría el progreso de su país. Trabajó de madrugada a madrugada y deseaba visitar todas las fábricas, instituciones docentes y de investigación científica, aldeas rurales y hasta los últimos rincones del país. El tiempo era lo más valioso para él.

No descansó ni el día de cumpleaños. El 16 de febrero de cierto año, para asegurarles el descanso a los habitantes de Pyongyang, no permitió organizar actos estatales en celebración de su aniversario y fue a una provincia lejana, donde pasó todo el día atendiendo a asuntos importantes.

Nunca antepuso nada a la felicidad del pueblo.

Cuando Kim Jong Il falleció repentinamente el pueblo coreano lloró con más tristeza recordando que no había tenido ni un día de descanso trabajando con entrega total por el bienestar de la población.

Hombre, que recibió más cartas que nadie

Muchos saben cuántas cartas escribió Lenin en su vida, pero no cuántas cartas recibió Kim Jong Il.

Kim Jong Il recibió cada mes miles de cartas. Los coreanos, sin distinción de la edad, profesión y cargo, le abrieron sin vacilación su corazón. Le confesaron lo que soñaban y deseaban y hasta sus secretos personales.

Kim Jong Il no tuvo otro tiempo más que horas de la madrugada para leer esas cartas, después de concluir sus tareas urgentes. Todos dormían con tranquilidad cuando él se sentía alegre leyendo lo que personas humildes pensaban y deseaban.

Leía cartas y contestaba brevemente con su puño y letra.

Los coreanos consideran su carta de respuesta como el más precioso tesoro de la familia.

Chaqueta y abrigo forrado

No hay nada más terrible que la moda insignificante”, dijo Goethe.

A contrapelo de la moda mundial, Kim Jong Il, como jefe de Estado, sin verse restringido por la etiqueta diplomática, siempre llevó la cómoda y modesta ropa, o sea, la chaqueta y el abrigo forrado.

La larga duda del mundo que se abrigaba de su extraordinario gusto, se aclaró después de su fallecimiento convirtiéndose en la admiración. La chaqueta se la puso con la decisión de trabajar con abnegación para el pueblo en sustitución de Kim Il Sung, eterno Presidente de la RPD de Corea, que aún con edad avanzada no dejaba de realizar visitas de trabajo; el abrigo forrado lo usó en los días fríos de invierno durante más de 10 años posteriores a su deceso.

La chaqueta me queda bien. Digan lo que digan otros, yo amo a mi gusto, mi vocación y mi estilo, dijo Kim Jong Il.

La chaqueta y el abrigo forrado fueron para él prendas de vestir más adecuadas para sus actividades como estadista que debía trabajar sin descanso.

Estas ropas, testigos de sus imborrables desvelos y méritos, se conservan en su estado original.

Filosofía de la nieve

Hay personas que comparan la vida de Kim Jong Il con la nieve. Él, como la nieve, que si hace frío cae silenciosamente para cubrir la tierra y si hace tiempo templado se derrite beneficiando la tierra, se abnegó toda la vida. Con el concepto de ser limpio y consagrarse a sí mismo como la nieve para el futuro, es decir, con la filosofía de la nieve, Kim Jong Il consagró todo lo suyo únicamente por la prosperidad del país y la felicidad del pueblo.

Con miras a hacer del país un Estado socialista centrado en las masas populares, defender fidedignamente el país y el pueblo de la ofensiva antisocialista de las fuerzas aliadas imperialistas y construir una potencia socialista, se empeñó día y noche. Llueva o nieve, sin ningún momento de descanso, realizó viajes de trabajo cubriendo más de 669 600 kilómetros de distancia equivalente a dar casi 17 vueltas a la circunferencia de la Tierra, superando toda clase de dificultades.

Kim Jong Il, nacido en el campamento secreto del monte Paektu, se expuso a toda ventisca. Falleció en el tren de viaje de trabajo que corría por entre la nieve.

Su original filosofía de la nieve, cuyo fundamento es la autoconsagración, conmueve profundamente a la comunidad internacional.

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